El trabajo con los niños es una tarea de especial atención en la labor de los Joven Club de Computación.
Hasta la comunidad La Ceja en el municipio La Palma llega la Instructora Marisleiby González Contreras con un objetivo sencillo, ofrecerle a los niños un lugar seguro donde mediante la tecnología puedan interactuar con dispositivos móviles, conocer sobre tecnología, su uso adecuado y a la vez puedan aprender valores como el respeto, la amistad y el trabajo en equipo.
Los niños que viven en comunidades distantes de los centros urbanos suelen enfrentar un acceso limitado a infraestructuras tecnológicas, conectividad estable y espacios de aprendizaje especializado. Ante esta realidad, iniciativas como las de los Joven Club La Palma actúan como puentes que acercan el conocimiento y evitan que la distancia geográfica se convierta en destino educativo.
Desde el punto de vista cognitivo, el aprendizaje de la computación y la electrónica en edades tempranas estimula el pensamiento lógico, la resolución de problemas, la creatividad y la capacidad de abstracción. Cuando un niño comprende cómo funciona un dispositivo móvil, un circuito simple o un programa informático, no solo adquiere una habilidad técnica: aprende a pensar de manera estructurada, a experimentar con errores y a construir soluciones. Estas competencias son transferibles a cualquier ámbito de la vida, desde las matemáticas hasta la comunicación oral y escrita.