En el municipio de Baraguá, el Joven Club de Computación y Electrónica organizó un emocionante taller de demostración de robótica, donde los niños se convirtieron en protagonistas de una experiencia única que combinó aprendizaje, creatividad y diversión. La actividad atrajo a decenas de pequeños curiosos, quienes descubrieron cómo la tecnología puede transformarse en un juego lleno de retos y soluciones.
Durante la jornada, los instructores explicaron de manera sencilla qué es la robótica educativa y cómo funciona en la práctica. Los niños observaron el armado de piezas, el movimiento de pequeños robots y la programación básica que permite darles instrucciones. Con entusiasmo, se animaron a manipular los dispositivos, demostrando habilidades sorprendentes y una rápida capacidad de aprendizaje.
Lo más llamativo fue la participación activa de los pequeños, quienes compartieron sus conocimientos recién adquiridos con sus compañeros y familiares presentes. Este intercambio generó un puente intergeneracional, donde abuelos, padres e hijos se unieron en torno a la curiosidad tecnológica, creando un ambiente de colaboración y alegría.
El taller no solo mostró el potencial de la robótica como herramienta educativa, sino que también reforzó valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad y la creatividad. Los niños aprendieron que la tecnología no es algo distante, sino un recurso cercano que puede ayudarles a imaginar, construir y transformar su entorno.
Con iniciativas como esta, el Joven Club reafirma su papel como la computadora de la familia cubana, acercando la informatización a la comunidad y ofreciendo espacios donde la innovación se convierte en esperanza y desarrollo. El Taller de Robótica en Baraguá dejó una huella imborrable en los participantes, quienes se marcharon con la certeza de que el futuro se construye desde hoy, con creatividad y pasión por la tecnología.