El legado de Fidel: la mayor virtud de los jóvenes cubanos

Publicado por Joven Club en

Tomado del PCC

Al rememorar su impronta se hace evidente que no hubo tema o asunto de su tiempo, tampoco del tiempo que le antecedió ni del futuro, que escapara al análisis y la mirada aguda de este revolucionario universal.

El camino del Comandante invicto de la Revolución, Fidel Castro, deja ya una huella que mañana cumple 95 años.

Al rememorar su impronta se hace evidente que no hubo tema o asunto de su tiempo, tampoco del tiempo que le antecedió ni del futuro, que escapara al análisis y la mirada aguda de este revolucionario universal.

Y es que fue Fidel un hombre previsor, cuyas enseñanzas, plasmadas en libros, discursos y reflexiones, continúan siendo la brújula que marca el camino de la Revolución, de otros pueblos y, en especial, de los jóvenes, cuyo Día Internacional hoy se conmemora.

En las nuevas generaciones depositó siempre una especial confianza: “Creer en los jóvenes es ver en ellos, además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, ¡pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la Patria, fe en la Patria! ¡Amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas!”, como asegurara en la Clausura del Congreso de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, el 4 de abril de 1962.

Bajo esta máxima viven, sueñan, construyen y forjan sus caminos los jóvenes cubanos mientras para una buena parte de la izquierda latinoamericana y caribeña el pensamiento humanista y antiimperialista de Fidel continúa siendo faro y esperanza, como han ratificado las más recientes reuniones y pronunciamientos de organizaciones como el ALBA-TCP y el Foro de Sao Paulo.

A tono con las exigencias y necesidades actuales de esta nación, los jóvenes cubanos, marcados por la diversidad como en todo el planeta ocurre, continúan por la senda señalada por Fidel, seguida por Raúl y Díaz-Canel, asumiendo su compromiso con las tareas y retos de este presente y con la historia que les antecedió.

La cubana, es una juventud siempre en la primera línea de combate cuando se trata de defender la soberanía y la paz de este país ante los intentos de desestabilización interna, fraguados como parte de la guerra mediática contra la Revolución Cubana.

También en otros combates, como el que hoy libramos contra la pandemia, ha ocupado disímiles roles en el quehacer científico, hospitales, centros de aislamiento, en la ayuda a los vulnerables o más desprotegidos, y también extendiendo su mano solidaria a otras naciones, precisamente como Fidel enseñara: compartir lo que tenemos y no lo que nos sobra.

De manera creativa, las juventudes cubanas se suman a proyectos promovidos desde sus centros estudiantiles, a la vez que se insertan en programas de impacto social como la producción de alimentos.

Al igual que lo hizo Fidel, el eterno rebelde, se enfrentan a grandes desafíos con firmeza, altruismo y fieles a sus ideales.

Conscientes de las alertas del líder cubano sobre los peligros a los que se expone nuestra América por la sed de dominación, expansión y riqueza del imperialismo norteamericano, las nuevas generaciones de cubanas y cubanos comparten alegrías junto a sus hermanos del continente por las victorias que benefician a las mayorías, a los más necesitados.

También en estos triunfos la vigencia del pensamiento y acción del Comandante en Jefe se hace sentir con fuerza inusitada y por ello es menester volver a él una y otra vez para reencontrar el camino y seguir.

Lograr la unidad era fundamental en su visión estratégica; de ahí su llamado permanente a la integración de América Latina y el Caribe para que con  soberanía, cooperación, solidaridad, la región encontrara y se encaminara hacia  su propio desarrollo.

Abundan entonces las razones para que el pensamiento de Fidel nos siga acompañando, para que su ejemplo continúe guiando a los hijos de esta Cuba rebelde y batalladora, cuando sólo faltan horas para el 95 aniversario de su natalicio, y siempre porque es su legado nuestra mayor virtud.


1 comentario

Mary · 13 agosto, 2021 a las 11:26 am

Comparto tú criterio, de ahí la necesidad de trabajar con los jóvenes, ellos son el relevo. Es una tarea difícil, por la premura de las circunstancias, pero tenemos que detenernos en ellos, dedicarles tiempo, mostrarles experiencias, enseñanzas.

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