Día Internacional de las Telecomunicaciones: canas junto al teclado

Publicado por Joven Club en

Tomado de CubaSí

«El acceso equitativo a las tecnologías digitales no es únicamente una responsabilidad moral, sino que resulta esencial para la prosperidad y sostenibilidad mundiales e incluye a los más de 1 000 millones de personas de 60 años o más en las que se centran las celebraciones del Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (DMTSI) de este año».

Así asegura el secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UTI), Houlin Zhao, a propósito de esta celebración —coincidente también con el Día Mundial de Internet— que tiene lugar en el mundo cada 17 de mayo desde 1969, para conmemorar la fundación de la UIT y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional en 1865.

La tendencia demográfica que marca este siglo XXI es el envejecimiento de la población mundial, lo cual encierra oportunidades aún no consideradas por las distintas naciones. Si a esta interesante alternativa se agrega que quienes ahora componen ese segmento poblacional son los mismos a quienes el presente debe los avances conquistados y que hoy se enfrentan a realidades y desafíos que ni siquiera imaginaban en su juventud, entonces es más que válido reciprocarles con atención y ayuda.

Por eso, entre otras razones, el tema de esta celebración es el de «Tecnologías digitales para las personas mayores y el envejecimiento saludable».

Podría añadirse a los motivos también lo vivido por la humanidad desde el inicio de la pandemia de COVID-19, y en especial su repercusión en las personas de la tercera edad. El aislamiento social a que conllevó la situación sanitaria en buena parte del planeta, a la vez que implicó afectaciones particulares para los que peinan canas, también evidenció —a veces hasta el asombro— su capacidad de resiliencia y de aprendizaje.

En las más diversas latitudes pudo verse a ancianos empeñados, con la dedicación de los mejores escolares, en aprender a comunicarse mediante el uso de las tecnologías digitales para no perder el contacto con seres queridos o amistades.

No pocos adultos mayores se sorprendieron con sus propias habilidades, que hasta entonces ignoraban, para continuar creciendo intelectualmente a partir de las posibilidades que les ofrecía el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación.

De ahí que resulte muy importante, y no únicamente vinculado a una efeméride determinada, que las sociedades ubiquen entre sus prioridades un envejecimiento saludable asociado al uso de las tecnologías digitales.

No solo por los beneficios que ello puede traer para los adultos mayores, también porque interiorizarlo significaría enfrentar discriminaciones y subestimaciones por motivos de edad, posibilitaría la inclusión financiera —vinculado esto a la llamada economía plateada— y una mejor inserción laboral de este sector. Y porque, a la vez, ayudaría a los millones de personas en este mundo que asumen el papel de cuidadores de esos adultos.

El mundo y la conectividad

El potencial que encierran las nuevas tecnologías, obviamente, no solo concierne a la tercera edad; desde ya nos anda dibujando un futuro que podría ser espléndido.

Pero conquistarlo puede resultar muy difícil, sobre todo por las desigualdades que van marcándole cicatrices a todo el planeta y que, entre muchas evidencias, también se traducen en que casi tres mil millones de personas no tienen acceso a Internet, la mayoría en países en desarrollo y sobre todo en zonas rurales.

No por gusto el propio Secretario General de la UTI también sentenciaba en su mensaje con motivo de esta jornada que «las grandes posibilidades conllevan grandes responsabilidades», y llamaba también la atención sobre las brechas de género, generacionales y de asequibilidad que hoy continúan existiendo.

En esa dirección igual apunta el mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas por este Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, quien, además de felicitar a la UTI, exhorta: «… para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen el 5G, la inteligencia artificial, Internet de los objetos, la salud digital y otras tecnologías, debemos mejorar significativamente la accesibilidad y la inclusión.

«Casi la mitad de la humanidad aún no tiene acceso a Internet. Para 2030, hemos de conectar a todos, en todas partes, ya que todo el mundo debe poder aprovechar las tecnologías digitales para no quedarse atrás. Al mismo tiempo, debemos tomar medidas para prevenir y reducir los peligros de la tecnología de la información, en particular la difusión de información engañosa y la explotación de datos personales».

Abuelos en la Antilla Mayor

Hoy, cerca del 20% de la población cubana tiene 60 o más años, y el 17,4% de esos adultos mayores viven solos.

Estimaciones demográficas prevén que dentro de tres años, uno de cada cuatro cubanos se ubicará en el grupo de la tercera edad, a la vez que crece a un ritmo igual de acelerado el segmento de la llamada cuarta edad, los mayores de 75.

A pesar de ese complejo panorama demográfico y de la complicada encrucijada económica que hoy vive la Isla, agravada por el bloqueo de EE.UU., apenas el mes pasado, el director regional del Fondo de Población de la ONU para América Latina y el Caribe, Harold Robinson, felicitó a Cuba por su posición de vanguardia en la implementación de estrategias sobre dinámicas demográficas.

Acompañados por esos grandes esfuerzos y sus resultados, en estos tiempos los cubanos de la tercera edad «se han visto desafiados, no sin costos, a incorporar nuevas habilidades y destrezas imprescindibles para los nuevos tiempos y aprovechar las posibilidades que brinda el escenario digital en la articulación de redes, relaciones sociales y familiares».

Así comentaba la doctora Patricia Arés Muzio, y acotaba que «La tecnología se ha convertido, en muchos casos, en una gran compañera de la vejez y una forma de facilitar y promover el envejecimiento activo; no obstante, esta realidad constituye una nueva brecha de desigualdad, pues no todos tienen acceso a la conectividad ni a las mismas oportunidades (incluso dentro de las familias), en comparación con los nativos digitales, que hacen mayor uso que sus abuelos de las computadoras y los teléfonos celulares disponibles».

Son realidades de fácil constatación y, junto a estas, también las alternativas que Cuba ha ido elaborando para acompañar a los abuelos en su condición de nativos analógicos que van adaptándose a un mundo cada vez más digital.

Basta teclear un par de metadatos en los buscadores para tropezarse con muy hermosas experiencias como la de los Geroclub, gestados allá por 2007 y que en el presente siguen consiguiendo impresionantes resultados.

Basta con ver cómo allá en el lomerío de Buey Arribaen Viñales, y en muchísimas más intrincadas geografías cubanas, sobre todo jóvenes se entregan a la infoalfabetización de los adultos mayores de su comunidad, para mensurar esos empeños, fomentándose así ese necesario intercambio generacional que también pueden propiciar las TIC.

Basta también con conocer de proyectos como Las Golondrinas, o con saber cuánto ha hecho en ese sentido la Universidad del Adulto Mayor, para igual contar con una idea solo aproximada, a la cual habría que sumar bondades como las que hoy ofrecen plataformas como Transfermóvil, que facilitan a los abuelos el pago de servicios y otras gestiones financieras sin salir de casa.

Ello, a la vez que también esas nuevas tecnologías les aportan hasta posibilidades de empleo, como es el caso de los Agentes de Telecomunicaciones. Casi la mitad (el 49%) de esos trabajadores tiene 60 años o más, contratados por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, ETECSA S.A., consciente de su responsabilidad social también en este terreno.

No por gusto, la ministra de Comunicaciones de Cuba, Mayra Arevich, señalaba al terminar el mes pasado, en un encuentro con activistas solidarios, que el país implementa una transformación digital inclusiva, a pesar del bloqueo estadounidense.

La Isla avanza en la conectividad y la digitalización de servicios, dijo Arevich, pero sin excluir a las personas por falta de conocimientos o porque no tengan acceso.

Cerca del 70 por ciento de los consejos populares del país tienen acceso a Internet y, como promedio, en el horario nocturno de pico de demanda, más de dos millones de usuarios se conectan a la red.

Y entre ellos están, por supuesto, los adultos mayores, esos abuelos y abuelas cubanos, a quienes no les faltan motivos para celebrar este Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información.

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